Solo Dios puede embellecerte por dentro!. Las mujeres de todo el mundo son alabadas por su belleza física, su vivacidad y por su audacia.Cuanto más audaces y seductoras más éxitos tienen, y si son transgresoras, más populares son. Pero las mujeres de Dios tienen un molde distinto!! La hermosura física es temporal, dura hasta cierta edad y su deterioro producirá amargura. En cambio el adorno de un espíritu manso, dulce y sereno NO es una moneda perecible, NO se gastará con el uso,ni está sujeta a valores del mercado.NO deja marcas ni heridas en el alma de quienes la rodean. Esta es la verdadera BELLEZA-RADIANTE, la que es de gran estima para Dios y para los hombres. Sabemos que para obtener estos resultados: un espíritu manso, dulce y sereno, debemos trabajar como si nuestra vida fuese un jardín. En primer lugar arrancar todo lo que hace daño: las malezas (odio,rencor, falta de perdón,envidia,queja,etc). Luego preparar el terreno: la tierra (reconciliarse con Dios, con los demás y consigo misma). Una vez logrados estos pasos sembremos!! Ahora sí, sembrar una buena semilla: la semilla del Amor, el Perdón y la Paz. Con estas tres basta y sobra para llenar nuestro jardín de felicidad. Viene el momento que debemos tener mucha paciencia, hay que regar y cuidar aquello que plantamos. Estemos preparados porque habrá plagas, sequías o excesos de lluvia: estas son las adversidades que encontramos en esta lucha por conservar el nuestro jardín interior. Dolores no faltarán, tristezas y desilusiones tampoco. Pero no abandonemos las semillas que hemos plantado, el amor, el perdón y la paz. Si permanecemos firmes , perseverando sin desmayar en aquello que nos hemos propuesto...a su tiempo cosecharemos!! Como los jardines se transforman en colores y perfumes en la primavera, así será nuestra vida, llena de hermosas flores que saldrán de nuestro corazón para deleite de los demás. Perfumaremos los lugares donde estemos y todos notarán ese espíritu manso, dulce y sereno que como mujeres radiantes anhelamos. Brindaremos amor , trataremos a los demás con ternura y admiración. Nuestra belleza será iluminada por una luz especial. La paz, serenidad y dulzura serán los frutos alcanzados por trabajar con esmero en el jardín de nuestro corazón. Somos mujeres de Dios y El nos ayuda a lograr esta belleza interior que contagia. Para Dios somos preciosas y El estará a nuestro lado en esta tarea de "jardinería" para embellecernos para siempre. ¡Manos a la obra!!!La Biblia dice:
"TODO LO QUE SEMBREMOS, ESO TAMBIEN COSECHAREMOS" Gálatas 6:7





